Hay veces que las cosas son más o menos así: Ves una pelicula, te copás con el soundtrack, googleas y aparece el disco con sus temas y sus reconocidos artistas. Algo así me pasó hace un tiempo con “The hottest state” (la peli dirigida por Ethan Hawke), pero el problema era que el tema que me gustaba figuraba con la firma de una tal “Rocha”, así a secas. Estos días leyendo en algún suplemento de algún diario de fin de semana descubrí a “Rocha” y me reencontre con ese tema que nunca me había podido olvidar. La famosa “Rocha” resultó ser ni más ni menos que Rosario Ortega, y el tema en cuestión “Never see you” y su consecuente versión castilla “Ya no te vería más”. Gracias a Norah Jones, Rosario conoció al fabuloso artista y productor Jesse Harris en una tanguería de San Telmo. Le dejo su demo y al tiempo ya la estaban llamando para que grabara ese tema que sería parte del soundtrack de la película. Tan encantados quedaron con ella que le propusieron grabar un disco solista (Rosario como “Rocha” ya había dado un show presentación en Clásica y Moderna). Además Rosario Ortega acaba de fusionarse con Entre Ríos con los que grabó el cuarto disco de estudio de la banda. Pero por ahora me quedo con la Rosario Ortega de antes, la de su myspace y su “Never see you”. Hacía mucho que no escuchaba una canción tán linda y al mismo tiempo tan simple. Poco se puede decir al respecto, simplemente dejarse llevar por la calidez de su voz y la sentida melodía. Una chica que pudo haber hecho de su apellido fama pero que eligió hacer de su capacidad arte. Adictiva.
Adam Green y Kimya Dawson se conocieron en una disquería de New York, charla va charla viene, ¿Qué música te gusta? ¿Cuál es tu banda preferida? ¿Grabamos un disco? Lo grabaron. Super casero CDR al que bautizaron “Fer for the kids“. Kimya se muda a Washington, Adam la sigue. 1999 ambos vuelven a NY y fundan The Moldy Peaches, una banda antifolk que se dedicó a tocar en clubes y autogestionar sus deseos. Fueron teloneros de The Strokes, tocaron con The Libertines y se separaron. Cada uno por su lado empezó una carrera solista, Adam ya editó seis discos y Kimya sólo uno. Pero antes de la separación grabaron un discazo doble de 55 temas titulado “Moldy Peaches 2000” que abre con esta balada “Nothing Came Out“.
En ciertas ocaciones Internet es un aliado que nos permite sambuillirnos y explorar melodías y nuevos sonidos y así descubrir bandas que aún sin siquiera haber editado un disco nos regalan sus demos. Es el caso de los oriundos de Liverpool The Sonic Hearts que mezclan algo de los Beach Boys con un poco de Dylan y logran temas simples, de esos que no te cansás de escuchar. Alegres, armónicos y pegajosos. Reinterpretan el pop de antaño en canciones para escuchar en un día de playa. Acaban de firman con la EMI y en estos momentos se escuentran postproduciendo su primer disco pero mientras esperamos en su myspace colagron varios temas que prometen bastante. Me costó elegir uno porque básicamente me gustaron todos, asique al azar quedo éste Hollow and blue.
¿Por qué esa necesidad de traducir el sentimiento en palabras? Porque lo que se dice pesa más que lo que se hace. Tan sencillo y rebuscado a la vez. Existe una concepción 2.0 que nos conduce a la inexorable tarea de tener que hacer sintaxis de lo que nos pasa con el otro, volvernos adictos a la lingüística sin prescripción médica rindiéndole culto a “Santa Retórica”. Una deidad postmoderna que pelea cabeza a cabeza en popularidad con los añejos Cayetano y Expedito.
A mi que el decir me es más sencillo que regar las plantas me viene estupendo, sin embargo, cuando el contexto te presiona uno se acobarda. Todo aquello de lo que siempre hice alarde hoy reposa en lo más oscuro del entramado de órganos, aparatos y huesos constituyentes de mi organismo. Porque ya no lo encuentro atractivo. Principalmente por el desgaste que se viene produciendo. Hoy decir “te quiero”, “te amo”, “te extraño”, “te necesito” es más común que el “buenos días”, “mucho gusto”, “por favor” y “gracias”.
Me irrita la facilidad que tiene la gente de decir cualquier cosa sin saber su real significado. No hay nada más obsceno que eso. Son terroristas del lenguaje, sicarios de la era de las (in)comunicaciones, ladrones del sentido, ingratos y obsecuentes. ¡Basta de abusar de las palabras! Las quiero devuelta, y las quiero ya.